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Grecia: El capricho de los dioses
Atenas acogerá en mayo la Final Four de la Euroliga y Panathinaikos y Olympiacos no quieren faltar a la cita. Cual dioses con un capricho, han armado poderosas plantillas con el único objetivo de alcanzar la fase decisiva, de ganar el título en su ciudad, ante su animosa afición. Estrellas y más estrellas para que el sueño europeo no se escape de sus manos, de las de propietarios multimillonarios que hacen de los dos poderosos clubes atenienses su mayor pasión y esperanza. Jordi Plà nos acerca el fenómeno griego y a sus propietarios: los hermanos Giannakopoulos rigen el imperio del Panathinaikos y Socratis Kokkalis quiere llevar el rojo de Olympiacos a lo más alto de Europa


El Panathinaikos quiere asaltar la Final four en casa (Foto Euroleague)

Antes, mucho antes que Platón gramatizara la mitología y que años después Aristóteles la encorsetara en la sintaxis en Grecia el mundo era bastante más simple, las cosas pasaban porque sí y dónde no alcanzaba la proto-racionalidad llegaban los dioses. Ellos, y sus caprichos, detalles últimos y fundamentales de todo cuanto acontecía. Hoy, 3.000 años más tarde, las cosas en Grecia siguen su curso y los caprichos de los dioses siguen floreciendo y decidiendo.

Y este año toca Euroliga. Porque sí. Porque se juega en casa y hay que ganarla como sea. Así es y así tiene que ser. El dinero, nuevo y único dios, al igual que sus iguales siglos atrás, sigue mirando a su alrededor frunciendo la mirada y con displicencia. Por ejemplo, escogiendo, comprando y saludando cuantos jugadores sea necesario para los propietarios de los dos grandes equipos griegos. La vida sigue siendo un gran capricho y cuanto más dinero se posee, más caprichosa es. ¿Este año hay Final Four en Atenas? ¿Tengo un club de baloncesto que participa en la Euroliga? ¿Quiero lo que sea para conseguir el título? Obvio. Pues a fichar jugadores y técnicos; a por ellos. Saludos cordiales pues de los hermanos Giannakopoulos y del señor Kokkalis, amos y mecenas del Panathinaikos y del Olympiacos respectivamente. De nuevo, los grandes ricos del baloncesto continental.

Medicina y virtualidad

Una pastilla para el dolor crónico de cabeza o un mensaje para decir que vuelvo a llegar tarde. Farmacia y telecomunicaciones, dos de los motores económicos más poderosos de la modernidad. El mundo dará muchas vueltas, pero tanto los hermanos Paulos y Tanasis Giannakopoulos como Socratis Kokkalis saben que ninguna de ellas les va a producir ni cosquillas, porque tanto Vianex como Intracom tienen mas años por delante que vidas les quedan por vivir a sus propietarios.

Paulos y Tanasis, hermanos e hijos de Dimitrios Giannakopoulos, griego emprendedor que en 1924 montó una empresa de distribución de productos farmacéuticos y que años mas tarde, no contento con ello y viendo que el negocio crecía tanto como él envejecía empezó la importación de productos farmacéuticos de los Estados Unidos y del resto de Europa. Dimitrios se hizo mayor, su trabajo ya estaba mas que hecho y fue hora de que sus hijos se hicieran cargo del negocio familiar. Y con el tiempo llegaron Paulos (actual propietario de Vianex y presidente del Panathinaikos) y Tanasis (su mano derecha en Vianex y vicepresidente de los prasinoi) a poseer uno de los negocios más lucrativos del país heleno y que actualmente es la primera empresa farmacéutica de los Balcanes y uno de las más grandes del mundo. De hecho, hace tiempo que la palabra negocio ha desaparecido del lenguaje de los Giannakopoulos. Prefieren hablar de imperio, algo que nadie se atreve a poner en duda: en 1990 Vianex facturó 27 millones limpios de euros, cifra irrisoria al lado de los 250 millones del pasado ejercicio. El mecenazgo de un club como el Panathinaikos es pues un juego de niños, y cualquier gasto por exagerado que este sea no puede tildarse ni como de mal menor.


Olympiacos se ha reforzado para aspirar a todo (Foto Euroelague)

Obesidad económica que alcanza lo mórbido en el Olympiacos. Hijo de Petros Kokkalis, ministro de sanidad durante el gobierno comunista que dictaba la vida en Grecia a mediados de siglo pasado, Socratis Kokkalis vio como la guerra civil de su país (1945-49) se llevaba por delante al comunismo y a su familia, que pasó de las comodidades de los gobernantes a las inclemencias de los refugiados sin tiempo para lamentarse. Primero en Rumanía y más tarde en Alemania del Este, Socratis se hizo a sí mismo como hombre de negocios y fundó a principios de los 70 Intracom, la que actualmente es la mayor empresa de telecomunicaciones griega y una de las más grandes de Europa. De hecho, el mercado virtual de la Europa balcánica es suyo, y desde 2001 Socratis es otro mas en el diminuto grupo de billonarios del mundo. Dinero para dar y tomar, para crear programas de investigación en Estados Unidos para estudiantes de la Europa del Este, para ser el propietario del Olympiacos y para ser el centro de la envidia y la descalificación. O al menos eso piensa él, después que en el 2002 fuera acusado de pertenecer durante muchos años a la Stasi, a la policía secreta de la Alemania del Este. Imputaciones que le hacen poseedor del dudoso honor de ser el primer griego acusado de espionaje a su país. Sea o no, el caso es que sus negocios, su planta y sus andares bien le valen para ser apodado en no pocos círculos como el Padrino griego. Atalaya de billetes desde donde se ficha lo que viene en gana y se despide a quien sea menester, siempre mirando de reojo al eterno rival.

Siguiendo la tradición

La colección de cromos que se ha pegado a la capital helena, sea en un equipo u otro, asusta. Seis bajas en el Panathinaikos de Zeljko Obradovic cubiertas con otros tantos fichajes y el retorno de un cedido, el base de 22 años Vassilis Xanthopoulos, que la temporada pasada jugó y maduró en el PAOK. Los nuevos, primeros espadas todos, pertenecientes al beluga del mercado europeo: Sani Becirovic (Climamio), Ramunas Siskauskas (Benetton), Milos Vujanic (Winterthur FCB), Tony Delk (Pistons), Dimos Dikoudis (Pamesa) y Robertas Javtokas (Lietuvos Rytas). A su lado, lo mejor de un equipo que la temporada pasada conquistó liga y copa en Grecia y llegó hasta los cuartos de final de la Euroliga: Dimitrios Diamantidis, Nikos Hatzivrettas, Dimitrios Papanikolaou, Fragiskos Alvertis, Dusan Sakota, Kostas Tsartsaris, Mike Batiste y Dejan Tomasevic. Sólo la NBA (Vassilis Spanoulis) y los cantos de sirena del Winterthur FC Barcelona (Jaka Lakovic) se han resistido a los designios de los rectores de la casa verde. A fin de cuentas, 15 hombres para hacer convocatorias de 12 jugadores, como en ese deporte de cuyo nombre preferimos no acordarnos.

Una remodelación solemne y casi tan exagerada como la que ha ocurrido en el Pireo. Allí, la purga ha sido todavía mayor, con nueve fichajes y un cuerpo técnico entero de nuevo cuño. Y no uno cualquiera, faltaría mas: Pini Gershon, doble campeón de la Euroliga con el Maccabi junto a su asistente Elad Hassin y a su preparador físico Avi Kovalski. En cuanto a los jugadores, mas de lo mismo: Scoonie Penn (Cibona), Christos Charisis (Montepaschi), Damir Mulaomerovic (Panellinios), Gerry MacNamara (Syracusse), Alex Acker (Pistons), Arvydas Macijauskas (Hornets; lesionado hasta febrero), Henry Domercant (Efes Pilsen), Ioannis Bourousis (Winterthur FC Barcelona) y Ryan Stack (Aris). Con ellos, los supervivientes de una temporada que en Europa (cuartos de final en la Euroliga) fue mucho mejor de lo que pintaba, si bien en Grecia (finalistas de liga) el asunto fue de lo más cotidiano: Manolis Papamakarios, Nikos Barlos, Panagiotis Vasilopoulos, Soflokis Schortsanitis y Andrija Zizic. Tanto en un caso como otro se trata de lo que sea con tal de conseguir el gran trofeo, de volver el brillo al baloncesto helénico de clubes ahora que la selección anda por el mundo rescribiendo su historia. Unos libros que cuentan que lo poco que llevamos de siglo XXI es en baloncesto de clubes un siglo verde: desde la temporada 99-00 hasta la pasada el campeón de la liga griega siempre ha sido el Panathinaikos ha excepción de la 01-02, dónde campeona el AEK Atenas. De hecho, aquella temporada el equipo de Obradovic tampoco consiguió la copa (sólo se limitó a ganar la Euroliga), que fue conquistada por el Olympiacos en el que es su único título (sí, único) en lo que llevamos de siglo.

De siglo y desde 1997, el año mágico de los rojos del Pireo, la temporada en que el equipo entrenado por aquel entonces por Dusan Ivkovic se hizo con la triple corona. Monopolio del baloncesto en el continente con un equipo que contaba en sus filas con gente como Giorgios Sigalas, Nasos Galakteros, Efthimios Bakatsias, Panagiotis Fassoulas, Milan Tomic, Dimitrios Papanikolaou, Franco Nakic, Dragan Tarlac, Christian Welp y uno de los iconos del baloncesto en el Pireo junto a Fassoulas, el base norteamericano David Rivers, MVP de la final que los griegos ganaron en Roma al FC Barcelona (73-58). Fue y sigue siendo su única Euroliga, un oasis de nostalgia.

Nada que ver con el historial del Panathinaikos, que desde 1996 hasta la temporada pasada ha conquistado 8 títulos de liga - en su haber se contabilizan un total de 26, por 9 del equipo rojo-, 4 copas - posee 9 por 7 el máximo rival- y 3 títulos continentales, las verdaderas joyas de la colección de los hermanos Giannakopoulos. No sólo por ser tres, sino porque el primer club griego en conquistar la Euroliga fue, y así será por los siglos de los siglos, el Panathinaikos. Cetro que llegó en 1996 de la mano de Bozidar Maljkovic en la final de París (67-66), en la final del tapón de StojanVrankovic a José Antonio Montero. Estaba Vrankovic, y también Fragiskos Alvertis - todavía hoy en el equipo -, y Nikos Ekonomou, John Korfas, Panagiotis Giannakis, Dominique Wilkins -MVP de aquella final – Iannis Stavrakopoulos o Costas Patavoukas entre otros. Cuatro años después, y ya con Obradovic en el banquillo, llegaba el segundo máximo título para el equipo verde, campeonato conseguido en Salónica en la final que ganaron al Maccabi de Tel Aviv (67-73) con una plantilla en la que figuraban gente como Michael Koch, Johnny Rogers, Antonis Fotsis, Ferdinando Gentile, Dejan Bodiroga, Pat Burke, Oded Katash, Zeljko Rebraca -MVP de la final- y, como en todas las plantillas desde hace 17 temporadas, Fragiskos Alvertis. Triunfo con el dulce y único sabor que produce repetir visita al paraíso que, sin embargo, estuvo lejos de lo que sintieron aficionados, jugadores y técnicos del equipo griego con el título conseguido en el 2002 en Bolonia, en el Palamalaguti y contra la Virtus (83-89). Un título que alcanza su verdadera dimensión al ver qué jugadores había en el equipo finalista: Ginobili, Rigaudeau, Andersen, Frosini, Granger, Becirovic -hoy en Atenas-, Griffith, Jaric o Smodis. Delante, en el Panathinaikos campeón, el eterno Alvertis, Rogers, Bodiroga, Mulaomerovic -hoy en las filas del Olympiacos-, y Giorgios Kalaitzis, Darryl Middleton, Ibrahim Kutluay, Lazaros Papadopoulos o Pepe Sánchez. Una gran plantilla, y la última en situar a Atenas como capital de Europa.


Dimitris Diamantidis, uno de los grandes nombres que conforma el juego exterior del equipo griego (Foto Euroleague)

¿Por fin, campeones en casa?

Atenas, urbe de verdes y rojos que desde 1985 ha organizado grandes campeonatos y dos finales de Copa de Europa, siendo lo primero sinónimo de éxito y lo segundo de envidia y por lo pronto de cuenta pendiente. En lo que se refiere a campeonatos, la capital helena organizó el Europeo del 1987, primer gran evento que se celebró en Grecia y que supuso también el primer gran éxito de la selección griega con el título conquistado ante la URSS (103-101 en la prórroga), con Nikos Galis, Panagiotis Fassoulas y Panagiotis Giannakis como dioses de carne y hueso. Ocho años después, Atenas repitió como sede del Europeo pero Yugoslavia, futura campeona, hizo polvo las ilusiones anfitrionas en semifinales (52-60). Como tres años mas tarde, cuando la ciudad de vistió de frac para acoger unos mundiales que tuvieron el mismo epílogo que el último Europeo: Yugoslavia campeona y verdugo de Grecia en semifinales (73-78 en la prórroga). Hace dos años, en los Juegos Olímpicos y con Grecia saliendo del desierto, Atenas fue testigo del título de Argentina, quien en cuartos de final (64-69) había derrotado a la selección que un año después conquistaría Europa.

En cuanto a Copas de Europa, la capital griega ha organizado una final -en 1985, con triunfo de la Cibona ante el Madrid por 87-78 con 36 puntos de Drazen Petrovic- y una Final Four (1993) que acabó con triunfo del Limoges de Maljkovic ante la Benetton de Toni Kukoc por 55-59.

Nombres, resultados y recuerdos que volverán para llenar la prensa local la semana previa al viernes 4 y al domingo 6 de mayo, fechas en las que la Euroliga buscará campeón en el majestuoso OAKA, en donde no va a caber ni medio alfiler, y en dónde tanto los Giannakopoulos como Kokkalis esperan de sus equipos el mejor regalo: Paulos y Tanasis para celebrar el 20 aniversario de su llegada al PAO, efeméride que se cumplirá en junio del 2007; Socratis, para que el 27 de mayo no sea un cumpleaños cualquiera, aunque los 68 ya sean por si mismos un regalo que algunos dioses ni siquiera pudieron saborear.

Jordi Plà
Periodista de El 9 Esportiu

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