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¿Será Serbia un ave Fénix?
Serbia no cesa de enviar jugadores a las principales ligas europeas y, por ende, a la NBA. Su cantera surte año tras año al baloncesto internacional de formidables talentos, y sus equipos nacionales compiten con honor ante los gigantes continentales, oponiendo sólo el talento y la juventud de sus promesas. Entre tanto, la selección se desintegra. Desde el oro en el Mundial 2002, todavía con el magno nombre baloncestístico de Yugoslavia, los fracasos acontecen una y otra vez. Desastre tras desastre, mientras las estrellas e incluso jugadores de clase media se ‘borran’ del equipo con todo tipo de excusas. Pablo Maroto ahonda en la situación del baloncesto serbio, que busca resurgir


Darko Milicic lidera el resurgir serbio (Foto EFE)

Final de Indianápolis 2002. Yugoslavia, en su última aparición con esa nomenclatura, acaba de imponerse a Argentina en una épica y polémica final. Dejan Bodiroga levanta el trofeo de campeón del mundo ante el resto de sus compañeros de equipo. La que fue probablemente la mejor hornada de jugadores tras la extinción de la república yugoslava asiste a un momento histórico, pero que marcaría un punto de inflexión en la historia reciente del baloncesto del país.

A partir de aquí nada volvería a ser lo mismo. Retiradas de la actividad profesional (Vlade Divac, Dejan Bodiroga), adiós a la selección (Dejan Tomasevic…), problemas con el seleccionador (Vladimir Radmanovic, Predrag Stojakovic…), lesiones, renuncias e incluso la independencia el pasado año de la pequeña República de Montenegro (algunos ‘candidatos’ a internacionales por Serbia ya no lo son, así como tampoco una pléyade de talentos que se forman en las categorías inferiores) han sido factores que han ido paulatinamente mermando la capacidad competitiva del equipo serbio sin que se percibieran síntomas de mejora a corto plazo. Torneos como el Eurobasket de Suecia 2003 (eliminados en cuartos de final), los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 (sin superar la primera fase), el Eurobasket de Serbia 2005 (eliminados en la fase previa a los cuartos de final, siendo anfitriones) y el Mundial de Japón 2006 (KO en octavos de final) han sido testigos de este pronunciado declive.


El título mundial en manos de Dejan Bodiroga: preocupante punto de inflexión (Foto EFE)

Y este ambiente de crisis no sólo se hizo sentir a nivel del combinado nacional, sino que los clubes serbios, con alguna excepción, también parecieron contagiarse de la crisis que ha azotado a uno de los países con más tradición y cultura baloncestística del planeta, si bien esta temporada se han podido percibir algunos cambios que incitan al optimismo en la exigente y orgullosa afición serbia, tradicionalmente acostumbrada a los grandes éxitos. Sus clubes han tenido un aceptable papel en competiciones europeas (Liga Adriática, Euroliga, ULEB…) y se empieza a vislumbrar un cambio generacional de garantías en la selección, con la consolidación de jugadores que apuntan alto.

El Partizan es el principal exponente serbio a nivel de clubes. Lleva apostando por la juventud varias décadas y ya desde hace aproximadamente un lustro viene mimando a una camada de jugadores que ya han empezado a brillar con luz propia. El gigante Kosta Perovic, de 2,17 metros, ha sido su joya más preciada (acaba de firmar un contrato de dos años con Golden State Warriors, en la NBA), gracias a sus tremendos fundamentos, su nada desdeñable capacidad anotadora y su aún amplio margen de mejora, ya que apenas cuenta con 21 años. Sus promedios en Euroliga (10, 8 puntos y 6,3 rebotes) son elocuentes para un jugador de su edad, y más teniendo en cuenta que compartía equipo con varios jugadores veteranos capaces de asumir el liderazgo, tales como Predrag Drobjnak, Dusan Kecman o el estadounidense Vonteego Cummings. El tirador Uros Tripkovic (que se perderá el Eurobasket por lesión) y el alero Milenio Tepic (ambos de 20 años) son otras de las caras a seguir de un conjunto que ha completado una campaña notable. Proclamado campeón de la Liga Adriática y de Serbia (tras una polémica final contra el Estrella Roja), su campaña en Euroliga ha sido más que meritoria, tras no sólo alcanzar el ‘Top16’ (algo que este conjunto nunca había conseguido desde que la máxima competición europea adquirió su actual formato), sino mantener sus posibilidades de pasar al Playoff de cuartos de final hasta la última jornada en un grupo en el que estaban ilustres como DKV Joventut, Olympiacos y CSKA, todos ellos alguna vez Campeones de Europa.


Uros Tripkovic, uno de los jóvenes ejemplos del inagotable talento serbio (Foto Euroleague)

El vecino y eterno rival de Partizan, Estrella Roja, también ha dado que hablar esta campaña. Tras años en el ostracismo, esta campaña un nuevo proyecto liderado por un estelar Milan Gurovic ha hecho que no sólo sea el conjunto blanquinegro el que llene el mítico y vetusto pabellón Pionir de Belgrado. Pese a tener un conjunto más veterano que sus “vecinos”, también cuenta con jugadores con proyección, como el pívot Nenad Misanovic (2,17 metros) o el escolta Vuk Radivojevic, flamante nuevo fichaje del Alta Gestión Fuenlabrada. Entre sus éxitos más sonoros de esta temporada destaca su contundente victoria frente al Real Madrid (100-81) en la liguilla de la ULEB Cup, competición en la que llegaron a cuartos de final, apeados precisamente por el conjunto merengue Además, este equipo ha brindado la oportunidad de volver a las canchas a Nemanja Aleksandrov, uno de los jugadores europeos que más apuntaba en su etapa juvenil (MVP en el Europeo cadete de 2003 disputado en Rivas -Vaciamadrid) y al que una grave lesión de ligamentos le mantuvo casi dos años en el dique seco. Otra futurible estrella.

Aunque quizá el paradigma de esta nueva “hornada” serbia sea el FMP Zeleznik. Este conjunto, fundado en 1975 y radicado en un suburbio del área metropolitana de Belgrado, cuenta con una cantera por la que en los últimos años han pasado jugadores de la talla de Dejan Milojevic (Pamesa Valencia), Marko Marinovic (ex Akasvayu Girona, fichado por ViveMenorca), Bojan Popovic (nuevo fichaje de Unicaja), Ognjen Askrabic (Lottomatica Roma), Nikola Vasic (Etosa Alicante), Milan Majstorovic (Bilbao Basket), aparte del citado Nemanja Aleksandrov.


Igor Rakocevic debe ser uno de los baluartes de la nueva Serbia (Foto EFE)

El Zeleznik ha sabido como ningún otro conjugar su tradición de “equipo de barrio” con las exigencias competitivas que le suponen disputar la competición doméstica, la Liga Adriática (de la que se proclamó vencedor de la liga regular y finalista tras caer frente al Partizán) y la ULEB Cup, en la que a punto estuvo de alcanzar la final (cayó en una ajustada eliminatoria de semifinales con el Lietuvos Rytas) tras haber eliminado a equipos de empaque como el Gran Canaria Grupo Dunas o el experimentado Hapoel Jerusalén.

Para calibrar con justicia el éxito del Zeleznik es conveniente señalar que es un conjunto sin extranjeros, un “rara avis” en los tiempos que corren en el globalizado baloncesto mundial (el único jugador nacido fuera de Serbia es el pívot macedonio Predrag Samardziski) y en el que 10 de sus 14 jugadores no superan los 23 años de edad.
El ala pívot Zoran Erceg, de 21 años de edad, es uno de los jugadores que más papeletas tienen para acabar recalando en uno de los grandes de Europa (muchas fuentes lo sitúan en la órbita del AXA FC Barcelona) o en la NBA. Con promedios de 12,9 puntos y casi 4 rebotes en ULEB Cup, este jugador de 2,11 metros de altura, que ya fue mundialista en Japón con la selección serbo-montenegrina, es otra de las perlas más cotizadas de Serbia. Su buena mano y sus fundamentos técnicos le avalan. El alero tirador Branko Cvetkovic, que reforzará el perímetro del Akasvayu Girona la próxima campaña (14 puntos de media en ULEB Cup), y el base Aleksandar Rasic, que recaló a mitad de temporada en un grande como el Efes Pilsen, han sido otros de los baluartes de este conjunto en este histórico año.

En la ciudad de Vrsac, situada en la zona fronteriza de Serbia con Rumanía, está radicado el KK Hemofarm, otro de los equipos más de moda del país. Respaldado por una potente empresa farmacéutica que tiene la seda en esta localidad, el Hemofarm ya hace años que se deja ver, no solo en el contexto nacional, sino también en el europeo, al llegar a disputar una final de la extinta Copa Korac en 2001, cayendo a doble partido ante el Unicaja de los Sonko, Mrsic, Weis, Jaumin y compañía. Al igual que el Zeleznik, se trata de un conjunto basado en una potente estructura de cantera, que se nutre para el equipo profesional casi exclusivamente de jóvenes serbios (la única excepción es el escolta esloveno Nebojsa Joksimovic) que han mostrado ser capaces de competir al más alto de los niveles. No en vano, esta campaña han logrado alcanzar las semifinales de la Liga Adriática (por encima que conjuntos de más renombre y experiencia como el Olimpia Liubliana, Zadar, Buducnost o Bosna Sarajevo) y superar como terceros la primera fase de su grupo de ULEB para acabar cayendo en octavos frente al poderoso y adinerado Unics Kazan ruso. Nombres como los bases Stefan Markovic (18 años, casi seis puntos de media en la temporada) o Miljan Rakic (20 años, siete puntos) podrían tener un futuro más que prometedor y no será de extrañar si abandonan pronto Vrsac.

Pero más allá de las fronteras de Serbia también llegan buenas noticias para los aficionados del país. En la cercana Grecia, el base Milos Vujanic parece estar olvidando las graves lesiones sufridas en los últimos tiempos, y cada vez asume más tiempo y responsabilidad en un conjunto de la talla del nuevo campeón de la Euroliga, el Panathinaikos, que cuenta probablemente con la plantilla más amplia de Europa. En la ACB, Igor Rakocevic ha cuajado una muy buena temporada con el TAU Cerámica, con el colofón europeo del Trofeo Alphonso Ford que le acredita como máximo anotador de la Euroliga esta campaña, y también hay que reseñar buenas actuaciones de Marko Marinovic, una de las grandes revelaciones de la temporada en Akasvayu o la fiabilidad de Vule Avdalovic en el Pamesa Valencia. En Rusia, Bojan Popovic se ha mostrado en el Dynamo Moscú como uno de los directores de juego más solventes de esa exigente competición, ganándose su fichaje por el Unicaja. En Italia, el pívot Ognjen Askrabic ha disfrutado de buenos minutos en un puntero como la Lottomatica de Roma. La lista es casi interminable…

Y si a este amplio abanico de figuras de primer nivel se le unen algunos de sus veteranos (caso de los Drobnjak, Gurovic, Milojevic…) o su amplio elenco de jugadores NBA, como el pívot Darko Milicic (en franca progresión en Orlando tras superar años de ostracismo en Detroit) el “5” Mile Ilic (jugador prometedor, aunque casi inédito este año en New Jersey Nets) y quién sabe si alguno de los ya consagrados (Vladimir Radmanovic, Predrag Stojakovic, Marko Jaric, Zarko Cabarkapa o el lesionado Nenad Krstic…), la amplitud de recursos para formar en los próximos años conjuntos temibles a nivel de selección es sencillamente abrumadora.

Pese a que gran parte de ellos se han caído de la lista para el Eurobasket 2007 que manejaba el nuevo seleccionador, Zoran “Moka” Slavnic, es indudable que el potencial sigue intacto, y que una buena actuación en el torneo español podría suponer un punto de inflexión que enderezara la errática trayectoria que viene arrastrando el conjunto balcánico desde Indianápolis 2002 y que animara al compromiso de su interminable elenco de talentos para futuros campeonatos. ¿Asistiremos pronto al resurgir serbio?

Pablo Maroto
(Redactor independiente)

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