Nota de agencia

Estados Unidos femenino ganó con autoridad su pase a los Juegos Olímpicos
No hubo sorpresa y el equipo femenino de Estados Unidos se clasificó para los Juegos Olímpicos de Pekín al imponerse a Cuba en la final del Preolímpico de Chile


El equipo femenino de Estados Unidos celebra el triunfo en el Preolímpico (Foto EFE)

Valdivia (Chile), 30 sep. 2007 (EFE).- Estados Unidos será el próximo año animador del baloncesto femenino de los Juegos Olímpicos de Pekín, tal como ha sido en todas las ediciones anteriores de esta disciplina, desde su inclusión en los Juegos de Montreal'76.

Su clasificación no puede sorprender, porque el conjunto estadounidense respondió al favoritismo que se le asignaba desde antes de este Preolímpico de las Américas, que de disputó en la sureña ciudad chilena de Valdivia.

Por la calidad de su liga profesional, la WNBA y de su campeonato universitario (NCAA), Estados Unidos tiene un baloncesto de excelente nivel y así lo demostró este conjunto que dirigió la legendaria Ann Donovan -miembro del Salón de la Fama- y que integraron nueve jugadoras de la liga profesional y tres de la universitaria.

La invicta campaña fue el corolario a una capacidad individual y colectiva superior, asentada en los fundamentos técnicos de que hacen gala todas sus jugadoras, de su estatura y condición física, pero sobre todo de su homogeneidad, que permite variaciones en su quinteto y riqueza de una plantilla que los demás rivales no poseen.

Si bien en la fase clasificatoria su apretado triunfo sobre Cuba (85-79) hizo dudar de su poderío, las cifras reflejaron que era un equipo fuerte.

En esa fase, Estados Unidos obtuvo tres triunfos, con 285 puntos a favor (95 por partido), sólo 163 en contra (54,4 por partido) y una diferencia de 122 a su favor.

Después, ante Argentina y Cuba en las semifinales y la final, reiteró esa demostración con cifras amplias y un juego notoriamente superior, sobre todo ante las cubanas a las que apabullaron 101-71, desusado por la categoría de su adversario.

Con figuras como Diana Taurasi, Tina Thompson y Catherine Smith que brillaron sobre la célebre Sue Bird, el equipo campeón demostró que costará arrebatarle el oro olímpico en la capital china.

Tampoco puede ser sorpresa que Cuba y Brasil hayan acompañado a Estados Unidos en el podio, pues tienen un alto nivel, consecuencia de sus títulos regionales, participaciones en Mundiales y en anteriores Juegos Olímpicos.

Las cubanas exhiben un nivel llamativo y aunque su banco de suplentes no es lo suficiente largo ni parejo como para pretensiones mayores, su rendimiento es interesante por la aplicación defensiva, sus porcentajes de conversión y su juego colectivo.

Jugadoras experimentadas como Yakeline Plutin, Yaima Boulet y Oyanaisy Gelis son la base cubana, que demostró en el tablado valdiviano sus atributos.

Brasil es el mejor equipo sudamericano y lo seguirá siendo por algún tiempo más.

Incluso, está en situación de discutir palmo a palmo con formaciones europeas, pero se advierte que le falta renovación para que su actual amalgama dé buenos resultados.

Brasil discutió con Cuba la posibilidad de ser finalista y ello es un mérito. Iziane Castro, Micaela Martins y Jucimara Evangelista son valores para considerar en cualquier ránking.

Argentina está en un peldaño inferior y fue favorecido por el sorteo, que incluyó a Chile como rival.

De haberle tocado Canadá en la primeras fase, pudo ser este conjunto norteamericano el semifinalista, porque Argentina ya había vacilado ante Chile.

Es cierto que el técnico argentino Eduardo Pinto no dispuso de su alineación completa esta vez y su equipo mostró una buena acción de conjunto, no se advierte en la plantilla una dotación de figuras con expectativas.

Canadá, está dicho, debió quedar más arriba. Es un equipo fuerte, de buena talla, que se impone en los tableros y que sabe sacar partido de la media distancia o de los triples.

Tal vez la juventud de sus jugadoras conspiró contra la férrea marca cubana, sellando su suerte, pero posee una conductora del talento de Susana Gabriele y una pívot de la talla de Jordan Ashely, que pueden darle satisfacciones.

Chile, favorecido por su condición de local y por un trabajo previo de cinco meses, no obtuvo la recompensa que buscaba: ser semifinalista, pero logró entusiasmar a un público considerable.

Dispone de jugadoras como Ziomara Morrison, (1,93), que juega en Italia y Tatiana Gómez (1,92), que lo hace en España y que le abren expectativas de recuperar ubicaciones de otrora en el concierto sudamericano.

México y Jamaica, en cambio, se mostraron muy distantes de los otros protagonistas. Y eso obliga a dar un vistazo a lo que fueron los partidos.

De los veinte jugados, sólo uno se definió en tiempo extra y cinco se definieron por menos de 10 puntos. El resto recibieron palizas de grandes proporciones - hubo hasta 75 puntos de diferencia- que reflejaron una gran diferencia entre las distintas selecciones.

Un Preolímpico cuya meta es llegar a la magna justa cuatrienal, no puede mostrar esta característica.

FIBA Américas, organizadora del torneo, debe revisar la estructura de esta competición, que sólo podrá tener buen éxito en limitadas sedes y eso atentará contra su desarrollo.




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