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La asignatura pendiente de Gran Bretaña
Con los Juegos Olímpicos de 2012 en el horizonte, Gran Bretaña se ha puesto en marcha para conformar una selección competitiva que pueda ofrecer un buen rendimiento como equipo anfitrión. Con Chris Finch en el banquillo y los NBA Ben Gordon y Luol Deng como líderes, el baloncesto británico inicia una nueva andadura que Mariano Galindo se encarga de darnos a conocer


Ben Gordon se convertirá en el nuevo líder de la selección británica (Foto EFE)

El baloncesto británico mira a 2012, a sus Juegos Olímpicos, con entusiasmo. Se comenta por Londres, en los incipientes círculos donde se habla de baloncesto y no de fútbol, que el combinado que presenta Gran Bretaña para sus próximas citas internacionales es el más fuerte de cuantos ha tenido a lo largo de su historia. Para los que anden algo despistados, señalar que ese potente equipo no ha estado presente en Pekín, ni participó en el Eurobasket de Madrid el septiembre anterior ni viajó a Japón hace ya dos años. Entonces ¿cuáles son las razones de ese optimismo? Básicamente, que el equipo representado por la Union Jack tiene en su mano estar en la elite europea tras lograr el ascenso a la División A de la FIBA la pasada temporada. Así, este verano, mientras unos preparan los Juegos Olímpicos y otros buscan estar allí a través del Preolímpico, el cuadro dirigido por Chris Finch se concentrará en la capital londinense de cara a preparar su maratoniano mes de septiembre. Para esas fechas, les esperan seis partidos en menos de veinte días, todos ellos correspondientes al grupo D, que lo completan Israel, República Checa y Bosnia Herzegovina. Si superan esta primera piedra en el camino, el Eurobasket de Polonia en 2009 estará más cerca.

Y es que parece ser que por fin se han tomado las cosas en serio, tras haber sido una mediocre selección sin ninguna presencia internacional destacada. La FIBA ya ha avisado que, o forman un equipo competitivo capaz de estar entre los mejores de Europa, o su presencia en Londres dentro de cuatro años no es fija. Y claro, Gran Bretaña como anfitriona quiere evitar su ausencia a toda costa. Por todo ello, desde la Federación llevan tiempo trabajando, y muy bien. Lejos queda Melbourne 2006, cuando Inglaterra conquistó el bronce en los Juegos de la Commonwealth, donde el deporte de la canasta hacía acto de aparición por primera vez. Hay que matizar que en esa ocasión fue Inglaterra y no Gran Bretaña la que compitió, ya que esta última se desglosaba en la propia Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales. Independientemente de este hecho puntual, para el resto de competiciones el nombre del equipo es Gran Bretaña, aunque, como se ha visto estos días, en la División C de la FIBA hayan estado presentes las selecciones de Gales y Escocia.

Aquel torneo de Melbourne, por otra parte, anduvo bastante justo de nivel. Como nombres más sonados por parte de los ingleses, apunten a Joe Amaechi o Andrew Sullivan, que ni si quiera disputó la final de consolación. Por tanto, difícil era medir el avance del baloncesto británico en competiciones de ese estilo.

Sin embargo, todo empezó a cambiar en ese mismo año, con Chris Finch al frente del combinado. Un técnico joven, perfecto conocedor del baloncesto de las Islas, que ha entrenado a los mejores equipos de Inglaterra, ha trabajado en Alemania y Bélgica y lleva colaborando con la Federación un buen puñado de años, era el hombre en quien los responsables del baloncesto inglés depositaron su confianza para que hiciese emerger un barco que había estado hundido demasiadas décadas. El ascenso a la División A europea el verano pasado fue el primer éxito de verdad de un equipo que por plantilla, debe aspirar a mucho.


Andy Betts formará parte del juego interior de Gran Bretaña (Foto EFE)

Así, no es descabellado decir que tienen amplias posibilidades de estar en el próximo Eurobasket si atendemos a la preselección de 27 jugadores que ha realizado Finch. Muchos conocidos que han pasado por la ACB…y la NBA.

El pilar sobre el que se debe sustentar la selección tiene su punto de referencia en Chicago. Dos jugadores de los Bulls, Luol Deng y Ben Gordon confirmaron su presencia en el stage de agosto que servirá como preparación de cara a ese Septiembre loco donde se puede establecer un antes y un después del baloncesto inglés. Sobre esos hombres debe girar el proyecto ganador. Pero no son los únicos. Andrew Betts, Robert Archibald, que a pesar de ser escocés y haber defendido la camiseta de Escocia ahora juega con los hombres de Finch, o Pops Mensah-Bonsu, el sorprendente fichaje que hizo el Granada para la última jornada de la pasada campaña clave en la salvación de los andaluces y nuevo jugador del DKV Joventut, son otros jugadores de gran nivel y acostumbrados a batirse en las mejores ligas del mundo. Por tanto, por inexperiencia no va a ser. Por calidad, tampoco. Quizá el problema que pueden hallar los británicos es una cierta presión por situar al conjunto en un buen lugar dentro del baloncesto continental y mundial.

Si se repasa la trayectoria de Gran Bretaña en grandes torneos, la decepción para quien busque buenos resultados es absoluta. Precisamente, hace 60 años se disputaban los Juegos Olímpicos en Londres. Entonces, Gran Bretaña obtuvo un mediocre vigésimo puesto (una victoria en el cómputo total de partidos), en un cuadro final formado por 23 selecciones. No obstante, 1948 era poco menos que la prehistoria del baloncesto tal y como lo conocemos hoy, lo que señala que ese precedente debe ser meramente indicativo.

El cuadro británico, si mantiene para 2012 el núcleo de jugadores que forman su equipo, está destinado a hacer buenas cosas en sus Juegos. Hablamos de un plantilla muy completa, donde el peso anotador lo debe llevar un Ben Gordon que ha promediado más de 18 puntos esta campaña con los Bulls. Que este jugador, de madre jamaicana, haya accedido a jugar con Gran Bretaña es una de esas cosas que a veces el destino nos tiene guardados. A pesar de haber vivido desde sus primeros días en Estados Unidos, Gordon nació en Londres y por esa razón puede representar a un país que apenas ha pisado. Poco importa a los mandamases del baloncesto de las Islas su formación norteamericana si al final, como ha ocurrido, lidera a Gran Bretaña en unos Juegos Olímpicos donde el baloncesto debe encontrar su lugar entre el público local.


Pops Mensah-Bonsu mostró su excelente nivel en Granada (Foto EFE)

Luol Deng es el otro pilar. Nacido en Sudán en 1985, miembro de la tribu Dinka, la misma a la que perteneció Manute Bol, obtuvo el pasaporte británico en octubre de 2006 tras un largo proceso. La terrible guerra civil le alejó de su tierra y dio con sus huesos en Londres, a donde había acudido con su familia tras concedérsele el asilo político. Las enseñanzas adquiridas en el pasado del gigante Bol estuvieron reñidas por su interés por el fútbol, destacando en ambos deportes. Finalmente ganó el baloncesto y Deng marchó a estudiar a Estados Unidos, a Duke, para después de unos años, ser elegido en el Draft de 2004 en la séptima posición. Cuando en Gran Bretaña se conoció que Deng era británico de todo derecho, muchos se frotaron las manos y empezaron a creer que el sueño de un tener un buen conjunto de baloncesto estaba camino de cumplirse.

Respetado es ya en Europa un equipo con un juego interior intenso, Betts, Archibald, como los más conocidos (Clark renunció finalmente para centrarse en el Estudiantes) los propios Deng y Gordon como líderes. Hablamos de un alero y un escolta perfectamente asentados en la NBA, con un buen número de partidos importantes a sus espaldas y con la motivación de seguir creciendo en el seno de un conjunto, el dirigido por Finch, en el que hay puestas muchas expectativas. A todo ello unirle que para 2012 llegarán en plena madurez profesional.

Quizá el único pero que se le puede poner a este carrera emprendida por Gran Bretaña para mejorar su baloncesto es la situación de su Liga. De la mencionada convocatoria de 27 jugadores apenas hay alguno de la British Basket League (BBL), cuyo máximo representante en Europa ha sido la pasada temporada el Guildford Heat, con unas prestaciones baloncestísticas muy limitadas. Desde la propia Federación ansían que el basket cale entre la gente, en un mundo de fútbol, rugby y cricket. Pero quizá no solo baste con llevar esporádicamente el espectáculo de la NBA a las canchas de Londres, o buscar atención puntual con el fichaje de Dennis Rodman por parte de los Genesis Brighton Bears para un par de encuentros. Es posible que haya que ir más allá. Una selección exitosa y con presencia internacional relevante debe ser el impulso definitivo para que el baloncesto, en todos los estamentos y niveles, importe de una vez en las Islas. Cris Finch lo sabe bien.

Mariano Galindo Gómez
(Comunicación III Campus Ricky Rubio 9)

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