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Un brindis por Georgia (I)
En un país desconocido pero más próximo a nosotros de lo que creemos, Juan Carlos Cebrián nos descubre las nuevas perlas del baloncesto georgiano, que ya ha dado nombres como los de Tskitishvili, Shermadini o Pachulia

  • Un brindis por Georgia (y II)



  • Entrada a la pista donde se formó Nikoloz Tskitishvili y donde actualmente entrenan algunas de las promesas georgianas (Foto Regeneracom)

    La siempre interesante Wikipedia nos ha permitido descubrir que a los georgianos antiguamente se les llamaba “iberios”, lo que creaba confusión entre algunos de los estudiosos en la materia, que no entendían el porqué del nombre si Georgia estaba a miles de kilómetros de la Península Ibérica.

    Cuatro días en Tblisi (del 7 al 11 de noviembre de 2008) me han permitido descubrir algunas de las razones. Desde que llegué al aeropuerto Novo Alexeyevka de la capital a las 3:35 de la madrugada hora local (allí todos los vuelos comerciales procedentes del oeste de Europa llegan a esas horas intempestivas) donde estaban esperándome el padre de un jugador, un entrenador y otras personas de su entorno y hasta que me fui, también a horas intempestivas, la percepción es que georgianos y españoles somos más parecidos de lo que en un principio podamos pensar. La gastronomía se convierte en ambos casos en una pieza importantísima de la cultura, el fútbol es el deporte rey también allí, aunque las mayores estrellas las fabrique el baloncesto (Zaza Pachulia, Nikoloz Tskitishvili o la última perla Giorgi Shermadini, que acaba de firmar por Panathinaikos) y en ambos países existe la bonita tradición del brindis.


    El padre de Konstantine Tomaradze como entrenador en el Sport Palace de Tblisi (Foto Regeneracom)

    Sin embargo, en Georgia esta tradición la vivimos multiplicada por 20, porque durante cualquier comida o cena, hasta cuatro o cinco brindis era capaz de hacer cada comensal. Por supuesto, el baloncesto y los jugadores georgianos fueron los protagonistas de muchos de ellos. Por tanto, no es de extrañar que hayamos aprendido algo de georgiano en estos días: “brindis” se pronuncia “gaumarjos”.

    La Superliga, máxima competición

    Pero hablemos de lo que nos ocupa, el baloncesto en Tblisi. Siete equipos juegan la Superliga, la máxima división del baloncesto masculino del país. En cuanto al basket femenino, y aunque en otras Repúblicas exsoviéticas éste ha dado muchos éxitos tras la independencia de las mismas, en Georgia no es así. Tuvimos incluso la oportunidad de hablar con la Seleccionadora Absoluta Femenina de Georgia y ya nos comentó que pasarían muchísimos años antes que Georgia tuviera una Selección Femenina de nivel.

    No ocurre lo mismo sin embargo en la competición masculina. La Superliga de Georgia podría ser una EBA – LEB Bronce en nuestro país, en cuanto al nivel medio de los jugadores. No obstante, siempre encontramos excepciones. La primera sin duda es la del gigante Giorgi Shermadini, que el año pasado jugó con el Maccabi Tblisi, y acaba de firmar cuatro temporadas por Panathinaikos, y la segunda Misha Berishvili, un escolta de 2’03 de 1987 que el día que llegamos a Tblisi acababa de ser escogido en el draft de la NBDL y se irá a Oklahoma hasta abril de 2009.


    Imagen del Sport Palace de Tblisi, con capacidad para 10.000 espectadores, durante un partido de la Superliga (Foto Regeneracom)

    Ya el primer día que aterrizamos a la capital de Georgia tuvimos la oportunidad de ver entrenamientos de algunos de los mejores jugadores jóvenes del país. Por allí andaban los padres de Konstantine Tomaradze, Beqa Chikviladze, Giorgi Sharabidze o Tornike Shengelia, todos ellos en España. Viendo a los padres se puede entender rápidamente la altura de sus hijos.

    Hasta su incorporación a España este mismo año, en un vetusto gimnasio de la ciudad entrenaban jugadores como Nikoloz Tskitishvili (Fuenlabrada) o Beqa Chikviladze (Peixe Galego), a las órdenes de Vazha, su entrenador y mentor desde el primer día. Empezaron a llegar jugadores a la pista, cuya entrada está presidida por una fotografía gigante de “Skita” defendido por Michael Jordan, y gran parte de ellos superaban los 2 metros. El baloncesto georgiano, a poco que sus estrellas vayan poblando las ligas europeas y norteamericanas, irá creciendo; hay mimbres para ello.

    En su liga, la Superliga, prácticamente todos los partidos se juegan en domingo, y la mayoría de ellos en el mismo pabellón. Así que tuvimos que sacarle partido a nuestro único domingo en Tblisi, disfrutando de hasta tres partidos seguidos de la máxima división del país, todos ellos en el Sport Palace de la capital, un majestuoso pabellón, herencia de la época comunista y con capacidad para 10.000 espectadores.


    La que dicen que es la iglesia más grande de Tblisi con hasta tres plantas en su sótano (Foto Regeneracom)

    El sueño georgiano

    Para los jugadores de baloncesto georgianos, su sueño es poder dedicarse profesionalmente a esto. Y para ello, Estados unidos y España son sus prioridades si pueden elegir destino. Tuvimos la oportunidad de charlar con algunos de los jugadores jóvenes más destacados de la Superliga, como el propio Berishvili, y no dudaban en afirmar que si no tienen la oportunidad de jugar en la NBA, estar en España es su meta. Mención aparte merece el hecho de que jugadores consagrados en la máxima división del país, e incluso otros como el propio “Skita”, no tengan reparos en entrenar junto a jugadores juniors cuando están en Tblisi, permitiéndole a éstos vivir más de cerca el sueño del baloncesto profesional.

    Atleticismo y un tiro más que correcto son las principales características de las futuras promesas. Suponemos que si a esto algún día le sumamos la competitividad de otras competiciones, jugadores como Nika Metreveli (ahora en Siena) empezarán a ser también piezas fundamentales en el baloncesto europeo.

    Futuras estrellas

    A partir de la edad júnior, es complicado valorar quiénes serán las futuras estrellas del país, pues como decimos son bastantes los jugadores que superan los dos metros. Podríamos repasar aquellos que ya continúan su progresión fuera de su hogar, como los “españoles” Giorgi Sharabidze y Tornike Shengelia (Pamesa “B”), Grigol Shvangiradze (Tenerife), Beqa Chikviladze (Peixe Galego) o Konstantine Tomaradze (UB Sabadell), o el “italiano” Nika Metreveli (Siena), que fue MVP del torneo European Without Borders 2007, donde se reúnen las mejores promesas europeas del momento.

    Esto es todo por hoy, pero en la segunda parte del artículo hablaremos de la visita a la casa de Tblisi de Nikoloz Tskitishvili, donde pudimos seguir online a través de ACB.COM las estadísticas del partido entre Alta Gestión Fuenlabrada y ViveMenorca junto a su madre, Guliko, y su descubridor y entrenador en Georgia, Vazha; así como una curiosa y entretenida reunión que tuvimos con el presidente del Maccabi Tblisi y “propietario” de Giorgi Shermadini, Jamlet Khukhasvili. Hablaremos de eso y de la profunda devoción religiosa que sienten los georgianos, en su mayoría ortodoxos, y que hace que se santigüen cada vez que pasan por delante de una iglesia (y podemos asegurar que el número de éstas en la ciudad es muy elevado), incluso cuando van conduciendo. Porque aunque el baloncesto se vive con pasión en Georgia, es evidente que no todo el artículo va a ser baloncesto. ¿O sí?

    Juan Carlos Cebrián
    regeneracom

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