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Montenegro: Juventud, en todos los sentidos
Montenegro es un país joven y su baloncesto, también. Esta pequeña república de menos de un millón de habitantes pero una media de altura fuera de lo normal, ‘cuece’ una de las canteras más prometedoras de Europa a la vez que intenta competir con las mejores selecciones y llegar a un sueño, el Eurobasket 2011


Montenegro suena con el Eurobasket del 2011 (Foto FIBA Europe)

Redacción,15 Ago. 2009.- Cuatro partidos, cuatro victorias. Ante ustedes el bagaje del primer mes de competición oficial de la selección de Montenegro. Encuadrado en la División B del baloncesto europeo, el combinado dirigido por Dusko Vujosevic marcha con rumbo firme hacia su primer objetivo, que no es otro que conseguir alcanzar este verano la élite europea, en la división A.

La historia de Montenegro podría ser una más en los Balcanes, si bien es cierto que su nacimiento como nación de pleno derecho tiene diferencias con la mayoría de las repúblicas que un día formaron Yugoslavia. Tras la ola de independencias que acabó con la República Socialista Federal de Yugoslavia, Montenegro decidió mantenerse unida a Serbia; al contrario que Croacia, Bosnia, Macedonia y Eslovenia, optó por no escindirse. Nacía así la República Federal de Yugoslavia. En esta estructura política se mantuvieron ambos territorios durante una década en la que, por otra parte, se pudo ver la preeminencia de Serbia sobre Montenegro. Ésta sufría de mayor forma los problemas, principalmente económicos, heredados de un terrible conflicto como fue la Guerra de los Balcanes. La semilla de una nueva independencia en la zona estaba sembrada, sólo era cuestión de esperar.

En 2002, se crea la Federación de Serbia y Montenegro, en un vano intento de mantener una unión con fecha de caducidad. Tras el referéndum del 25 de mayo de 2006, donde el 55,55 % de los votantes optó por la secesión, el Parlamento de Montenegro declaró la independencia y poco después, casi todos los países, Serbia incluida, reconocieron el nuevo Estado. Nacía una nueva República, la de Montenegro. Serbia se quedaba sólo en Serbia, sin añadidos. O sí, porque deportivamente no todo fue tan rápido.

Y es que ya sabéis que la política no va al mismo ritmo que el deporte. Serbia y Montenegro se había clasificado como tal para el Mundial de 2006 y bajo ese nombre compitió en Japón en aquel verano mágico para el baloncesto español. Fue la última vez. Uno de los resquicios finales de la antigua Yugoslavia paseó su juego por el país nipón con más pena que gloria. Después, en 2007 vino el batacazo serbio en el Eurobasket y la consiguiente no clasificación para los Juegos Olímpicos de Pekín

¿Y Montenegro? Pues esperaba y esperaba a que llegase 2008 y con ello el permiso de la FIBA para empezar a competir. Quedó encuadrada en la División B porque aunque nueva, la selección tiene calidad y habría sido un insulto bajarle un peldaño y hacerle jugar con Malta o Gibraltar. Un insulto y una pérdida de tiempo. Y es que Montenegro ha apañado un equipo fuerte que ha vencido sin dificultad a Islandia, Dinamarca, Holanda y Austria. Ahora queda la segunda vuelta, este verano; si consiguen, como parece que va a ser, terminar primeros o ser uno de los mejores segundos de todos los grupos, disputarán la última ronda, aquella que da el acceso a la élite, a la lucha por disputar el Eurobasket de Lituania en 2011.

Montenegro, como buen país balcánico, ama el baloncesto. Con la segunda media de altura más grande de Europa -sólo por detrás de Holanda- posee una importante cantera de jugadores que aseguran un futuro más o menos interesante. Y el presente también lo es. Goran Nikolic, Vlado Scepanovic, Nebojsa Bogavac, Pedrag Drobnjak y algunos otros conocidos son liderados por Nikola Pekovic- máximo anotador y reboteador del equipo- y Omar Cook. ¿Omar Cook? Sí, el base estadounidense del Unicaja consiguió hace un año una de esas extrañas y, llamémosle, curiosas nacionalizaciones que suelen recorrer siempre el mismo camino: norteamericano sin posibilidad de jugar internacionalmente con su país busca otras vías para lograrlo Ya lo hicieron John Robert Holden (Rusia) o Shammond Williams (Georgia), por poner dos ejemplos. Con el concurso del base neoyorkino, Montenegro completa un cinco inicial temible. Si observamos sus rivales, lo normal es que alcancen sus objetivos.

Y si lo consigue, tendrá un enorme mérito. Quizá lo lógico sea pensar que está en la obligación de situarse entre los mejores, al menos si atendemos a su buena remesa de jugadores. Pero las cosas no son tan simples. Hablamos de un país que a duras penas se acerca al millón de habitante y, que tiene escaso recorrido como nación independiente. Si bien es cierto que siempre funcionó con autonomía, la gente generalmente se refería a Serbia, mientras Montenegro quedaba como segundo nombre, como complemento. En el campeonato de Yugoslavia- después, de Serbia y Montenegro- que se disputó hasta la temporada 2005-2006, más de lo mismo. Casi únicamente el Buducnost desafiaba la supremacía de los de siempre, con aquellos títulos ligueros logrados de la mano, entre otros, de Baglota Sekulic, Igor Rakocevic, o los Dejan -Milojevic y Tomasevic-. Auténtico equipazo, pero el único que medió en la supremacía de los conjuntos serbios.

Con la independencia las cosas cambiaron y para la temporada 2006-2007 surgía una nueva liga, la Liga de las Oportunidades de Montenegro. En tres ediciones, tres títulos para el Buducnost. Y no es que haya sufrido excesivamente para lograrlo. Su nivel está muy por encima del resto. Por eso es el único representante de montenegrino en la Liga Adriática y en el resto de competiciones europeas. Además, en la competición local espera rival durante meses, fruto de su participación en la Liga Adriática; entra directamente en la segunda fase. Este año, sin ir más lejos, ha ganado sus 15 partidos y su rival en la final, el Primorje Mediteran, apenas ha planteado oposición.

Por tanto, se podría hablar de un campeonato donde está por un lado, el Buducnost y por otro, el resto. Sin embargo, es pronto aún y una liga potente no se hace de la noche a la mañana. Poco a poco los dirigentes intentan potenciar un torneo que nació como pequeño y débil, más aún si le compara, por qué no, con Serbia. Mientras la liga de allí apenas ha cambiado- perdió como equipo de renombre al propio Buducnost- Montenegro asiste a la formación de un campeonato de baloncesto algo limitado. Con la marcha de Serbia se fue el dinero, o quizá éste nunca estuvo, y los equipos montenegrinos pelean por competir tirando de jugadores jóvenes jugadores locales- las medias de edad de los equipos son bajísimas- y algunos foráneos que, generalmente, son serbios.

Los lazos parece que no se rompen de golpe. Y no sólo en el deporte. La exigua ventaja que obtuvo el sí a la independencia puede ilustrar la contradicción de un territorio que camina solo pero que tiene muy presente a Serbia. Y a Yugoslavia. Hasta 2009 coexistirá para Internet junto con el dominio montenegrino, el .yu, que recuerda a tiempos pasados, ni mejores ni peores, simplemente pasados. Muchos de sus habitantes vivieron la época comunista y todo lo que vino después. Puede que les sea difícil encontrarse por enésima vez ante una nueva modificación en el mapa y en su pasaporte. Aceptar ciertos cambios puede costar. Quizá el baloncesto unifique y cohesione a la población.

Así las cosas, más allá de su creciente selección y el Buducnost, la presencia internacional de Montenegro es asumida por un enorme número de jugadores que viajan por toda Europa. Muchos de ellos captados desde jóvenes, como son los casos de Nikola Mirotic y Nikola Rakocevic, ambos pertenecientes al Real Madrid. Otros, veteranos que un día supieron lo que fue jugar también para el nombre de Serbia e incluso Yugoslavia. Antiguos compañeros de selección que ahora defienden diferentes banderas coinciden en algunos momentos. Uno es serbio, el otro montenegrino. Caprichos de la historia, la que empezó a escribir de forma independiente Montenegro en 2006.

Pasarán los años, crecerán los niños que hoy juegan en las calles de la capital Pogdorica y Montenegro, esa pequeña república enganchada al baloncesto, tendrá poco a poco un nombre relevante en el continente europeo. ¿Será en 2011?

Mariano Galindo Gómez
(Comunicación III Campus Ricky Rubio 9)

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