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Los nombres propios del milagro taronja
En una noche para la épica, los hombres dejan paso a los héroes. Noches como las del martes hacen grande al baloncesto y a los jugadores que salen victoriosos. Valencia BC necesitaba un milagro para remontar al Dexia Mons y lo consiguió. Conoce a los nombres propios de la remontada


Víctor Claver tuvo una presencia fundamental para forzar la prórroga (Foto EFE)

  • Crónica del partido

  • Redacción, 27 oct. 2009.- Hay días donde la voluntad no basta, días donde el corazón y el alma no son suficientes. En definitiva, hay días donde sólo te vale una cosa: ganar.

    El Valencia BC sabía que había fallado en Bélgica y ante su público debía purgar sus propios pecados si no quería caer en la tercera competición europea, la Eurochallenge. Un duro golpe para un equipo que sigue soñando con hacer grandes cosas esta temporada.

    Quizá por este exceso de presión y ganas de reivindicarse, en el comienzo de partido, los jugadores del Valencia BC se olvidaron de lo más importante: jugar a baloncesto. Las cosas en ataque no salían, se perdían balones y el equipo se desajustaba en defensa frente a un equipo sin un pívot claro pero muy físico.

    Valencia BC lo ponía todo en cada acción del juego, pero, como hemos dicho, no era suficiente, hacía falta un plus. Y ese plus vino de la mano de Rafa Martínez. El escolta (18 puntos) es el tipo de jugador que todo entrenador quiere tener; su garra y casta se pone de manifiesto en cada jugada y días como hoy, donde es palpable sus problemas físicos, da más de lo que puede ofrecer en beneficio del equipo.

    Rafa Martínez jugó con los gemelos subidos gran parte de la segunda parte, pero eso no impidió que en la cancha disparase la ventaja hasta el más 15 y, fuera de ella, vibrara, saltara y sufriera como el que más… ¿quién se acordaba que estaba lesionado?

    Pero sí brillante era la actuación de el escolta, gris pero igualmente valiosa fue la actuación de Florent Pietrus. Difícilmente el francés acaparará titulares, sus posters estarán colgados de alguna habitación, pero hoy Pietrus dignificó la figura del trabajador honesto; ese que sabe que los focos nunca le apuntan pero cuya generosidad hace que se sacrifique por los demás. Hoy tocaba defender a Costner, Torbert y al que se pusiera por delante; hoy tocaba jugar de pívot, de alero y si hubiera sido necesario también hubiera jugado de base.


    Kosta Perovic redimió a Valencia Basket de sus pecados. El equipo taronja jugará la Eurocup (Foto EFE)

    Y con todo… todavía era insuficiente para obrar la remontada. Siempre había un triple, una canasta sobre la bocina o un tiro imposible de Nate Reinking que helaba la sangre del público asistente.

    Aunque para sangre helada la de los dos protagonistas del triunfo valenciano. El primero, Víctor Claver, se convirtió en el gran capitán, en el murciélago del Valencia Basket y voló sobre el Dexia Mons para, anotar y luego taponar el intento final de los belgas para ganar el partido.

    El Valencia BC había remado mucho contra corriente y era Claver el barquero que le situaba a la orilla del éxito. Sólo falta rematarlo anotando en la última posesión, pero Nando de Colo falló. El francés no tuvo su mejor noche, la edad se nota e incluso un crack como el francés necesita de noches épicas como las de hoy para crecer. Su triple final se salió, como anteriormente se habían salido dos tiros libres… el equipo toronja había perdonado mucho y la prórroga era su castigo.

    Castigo que casi se torna en pesadilla porque durante los tres primeros minutos el equipo local fue incapaz de anotar. La presión y las lesiones atenazaban a un conjunto tan extraño en cuanto a formo como fondo. Con Rafa Martínez lesionado y Marshall fuera de combate por problemas físicos; Spahija se la jugó con cuatro altos (Perovic, Nielsen, Pietrus y Claver) y De Colo.

    Fue entonces cuando apareció el último gran protagonista de la noche, Kosta Perovic. El serbio fue señalado en la ida como el precursor del desastre belga. Su comienzo de partido tampoco ayudaba a la redención, pero cuando todo estaba en su contra demostró el carácter del que está hecho.

    Perovic (12 puntos y seis rebotes) sacó provecho de su estatura y una y otra vez machacó el aro belga en la segunda mitad, aunque su gran momento llegó cuando a falta de nueve segundos y la eliminatoria empataba (76-61) se disponía a lanzar dos tiros libres. Perovic, muchas veces criticado por su frialdad, demostró que su calidad está fuera de cualquier duda y con esa misma frialdad, que a veces desespera, anotó los dos tiros libres.

    Perovic se santiguó y miró al cielo. Valencia Basket también miraba al cielo, había salido del infierno belga.

    Álvaro Paricio
    @Alvaropc23
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