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Spartak Moscú cierra las puertas de la gloria a Ciudad Ros Casares (87-80)
Ciudad Ros Casares no pudo celebrar ante su afición el triunfo en la final de la Euroliga, al verse superado por un Spartak que logra su cuarto título consecutivo (87-80). Diana Taurasi, con 29 puntos, ha sido designada MVP


El Ciudad Ros Casares estuvo más cerca que nunca de conseguir su sueño (Foto EFE)

Redacción, 11 Abr. 2010.- El sueño del Ciudad Ros Casares deberá esperar un año más tras perder contra el Spartak Moscú (87-80). Todo parecía predestinado para que se conquistara la primera Euroliga, el club celebraba su décimo año, la plantilla alcanzaba su madurez colectiva y, además, Valencia era el hogar para la jugar la Final Four. Todo parecía acompañar para que el final de esta historia tuviera un final, todo menos un detalle, el rival.

El invencible Spartak de Moscú conquistó la cuarta Euroliga consecutiva, confirmó su dominio en Europa en la presente década y entró en la leyenda de los grandes clubes europeos. Y es que si el Ciudad Ros Casares quería el título en su décimo aniversario, la motivación de las rusas no era menor, querían honrar con este título la memoria del trágicamente asesinado este invierno Shabtai Kalmanovich, General Manager del Spartak.

Lo hizo con un excelente juego de conjunto donde no sólo brilló Diana Taurasi como era de esperar sino que encontró dos excelentes aliadas en Janel McCarville e Ilona Korstine. Ambas suplentes, pero las dos letales castigando en el rebote ofensivo.

La pívot norteamericana desequilibró en el segundo cuarto con su intensidad, pero también calidad en el tiro (20 puntos y 13 rebotes). En la segunda parte, el Ciudad Ros Casares apretó, Delisha Milton Jones y Erika De Souza mantuvieron vivo el sueño local pero Korstin (16 puntos) sostuvo al Spartak en el partido cuando más apretó el equipo valenciano. Las reservas de Spartak brillaron pero, sin embargo, al final fue la de siempre la que resolvió el partido y la Euroliga.

Intermitente porque las faltas le restaron continuidad pero siempre increíble, Diana Taurasi (29 puntos) apareció en el momento decisivo, controló los minutos finales como domina el juego y sentenció con un triple decisivo. Taurasi mantenía sus status de reina de Europa y completaba para Spartak un ciclo de oro.


Rápido, intenso, pero breve despegue inicial

El partido comenzó como el guión nos ha tenido acostumbrado todo este tiempo, con un Ciudad Ros Casares volcando su ataque en el juego interior y una Delisha Milton Jones dispuesta a reconquistar Europa. La norteamericana tenía el inicio deseado por cualquier jugadora en una final y siete puntos consecutivos disparaban a su equipo (4-11).

De momento, se conseguían los objetivos planteados al inicio: parar en defensa a Diana Taurasi (tardó tres minutos y medio en anotar) y atacar perfectamente al rival con sus dos pivots monopolizando todos los ataques, todos los puntos.

Sólo había un pero, la segunda falta de Milton Jones… bueno ese y el despertar de Taurasi. Una canasta y una asistencia suya nos recordaban su infinita calidad y apretaban el marcador. La escolta abría el partido para las suyas, pero era Karpunina quien se convertía en protagonista con cinco puntos que hacían todavía más grande el parcial ruso de 9-0. En un visto y no visto, las valencianas eran superadas por su rival (13-11).

Los dos equipos habían entrado y no faltaban a su identidad, el Ciudad Ros Casares corría y era agresivo con su potente juego interior y Taurasi mantenía a un Spartak con problemas para anotar si no era a partir de acciones generadas por su escolta. La mínima ventaja de Spartak al final del primer cuarto hacía justicia a lo visto (24-23). El espectáculo era inmejorable.

Desafortunadamente, no llegaron buenas noticias con el comienzo de segundo período. En la primera acción de juego Taurasi convertía un tapón en la tercera falta personal de Delisha Milton Jones. Era un problema porque si bien se supo solventar en el corto plazo, luego sí marcó el devenir del partido. La reacción inmediata fue inmejorable, la segunda unidad liderada por Amaya Valdemoro y Anna Montañana aguantaban el tirón de Spartak. Taurasi entraba en acción y rápidamente sumaba 10 puntos, pero más que ella dolían los puntos de Sue Bird y McCarville.



Ciudad Ros Casares reaccionó en el tercer cuarto de la mano de sus pivots pero acabó sucumbiendo (Foto EFE)

El banquillo de Spartak desequilibra el encuentro

La pívot norteamericana minimizaba la larga ausencia de Fowles y lanzaba al equipo ruso a su primera importante ventaja (37-31). Eran los peores momentos del equipo en el partido y ni la zona planteada por Isma Cantó ni el descanso de Taurasi evitaban que el equipo entrara en una situación peligrosa. Taurasi se marchó a tomar un respiro en el minuto 13 con una ventaja mínima (29-28) y regresó con el partido muy de cara tras el descanso.

Inesperadamente, el banquillo ruso estaba desequilibrando el encuentro a su favor. Si McCarville hacía una sangría interior con 13 puntos al descanso, Ilona Korstin rememoraba tiempos mejores y se convertía en el factor sorpresa de la final con ocho puntos en cinco minutos.

El paso por los vestuarios se hacía necesario para un Ciudad Ros Casares que sufría mucho y consumía sus tiempos sin encontrar solución al entramado defensivo que había desconectado a sus pivots (Erika de Souza no sumó en este tiempo) y por ende al ataque. El descanso era la mejor noticia posible para las valencianas aunque el resultado era amenazante (49-39).


Ros Casares tira de orgullo y corazón para regresar el partido

Las valencianas sabían que necesitaban cambiar la dinámica del partido y, viendo que por juego no iba a ser, apelaron al corazón. Porque este equipo tiene mucho corazón y se agarró a la pista, subió tres niveles su defensa y castigó los fallos del rival con rápidos ataques. El parcial de 2-10 igualaba el marcador (51-48). Había partido, la fonteta presionaba como pocas veces y el equipo ruso sentía la presión ambiental

Con este ambiente, a las rusas se les encogió el brazo y tuvo que aparecer una de las pocas jugadoras del mundo que se crece ante estas situaciones para resolver el atasco ofensivo. Si el pabellón hervía, Diana Taurasi lo enfriaba con dos canastas consecutivas. El público motivaba a una excelente competidora que sabía que había llegado su momento. La indicación de su entrenadora en mitad del partido era clara “Dee no pases, tira”, se le escuchó a Pokey Chapman.

Pero el Ciudad Ros Casares había regresado al partido y no quería volver a salir del mismo. Era un equipo completamente diferente y pese a los golpes anímicos de la rival, se respondía con agresividad y acierto exterior. El equipo llegaba a ponerse a sólo un punto del Spartak (57-56), pero dos pequeños detalles, un rebote defensivo y un saque de fondo, castigaban a las locales con un peligroso 63-57 al final del tercer cuarto.



Diana Taurasi fue elegida la MVP de la final con 29 puntos (Foto Álvaro Paricio)

La hora de la verdad, la hora de Taurasi

Llegaba el momento de la verdad y al triple para empezar de Snell, le respondía Spartak con su superioridad interior. McCarville estaba espectacular y un triple suyo devolvía los 10 puntos de ventaja (72-62) a cinco minutos para el final.

El tiempo no corría, volaba en contra de las valencianas. Los nervios y la presión del cuarto amenazaban a un conjunto que encontraba un mínimo respiro con las canastas de Erika de Souza y Jana Veselá. Mínimo porque estas acciones no tenían continuidad, la desventaja seguía ahí y los fallos de Spartak ya no eran castigados por imprecisiones en los pases o fallos bajo canasta.

El partido se complicaba mucho, pero se iba a poner imposible cuando a falta de dos minutos Diana Taurasi enchufaba un triple mortal como es su juego. La estrella apareció en el momento más oportuno… o inoportuno según se mire (81-70).

El sueño terminaba para Ciudad Ros Casares, ante su afición lo dio todo, pero delante se encontró al mejor equipo del mundo, un Spartak que ha escrito historia en Europa y que se le ha negado a las valencianas. El sueño tendrá que esperar un año más… pero seguro que un día se hará realidad.

80 - Ciudad Ros Casares (23+16+18+23): Palau (4), Snell (12), Milton-Jones (19), Vesela (5) y De Souza (16) -cinco inicial- Montañana (10), Aguilar (-), Valdemoro (14)

87 - Spartak de Moscú (24+25+14+24): Taurasi (29), Bird (5), Karpunina (5), Fowles (4) y Osipova (8) -cinco inicial- Vieru (-), Mc Carville (20), Korstin (16), Miller (-), Jekabsone-Zogota (-).

Árbitros: Julien Chantal (FRA), Petr Sudek (SVK) y Moritz Reiter (GER). Excluyeron por cinco faltas personales a Laia Palau (Ros Casares) en el m.39.

Incidencias: partido correspondiente a la final de la Euroliga disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante unos 7.800 espectadores.

Se guardó un minuto de silencio por el accidente aéreo ocurrido el sábado en Rusia, en el que falleció el presidente polaco, Lech Kaczynski, junto a otras 96 personas. Por este motivo, las jugadoras del equipo ruso lucieron un crespón negro en sus camisetas.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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