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"Ari, ari, ari, De Colo lehendakari" para un Valencia-CSKA
De Colo en Ajuria Enea, Marko el abusón y, el año que viene, Valencia-CSKA. La victoria se explica en himnos taronja. Mejor, en trece himnos y dos momentos.


De Colo a Ajuria Enea (Foto Euroleague/Getty)

Redacción, 20 Abr. 2010.- No sólo acabaron siendo los más numerosos en la final. También los más ruidosos, los más activos (era difícil pasar cinco segundos seguidos sin su voz) y los que se llevaron el premio. Las Eurocup Finals también se explican a partir de las voces de la afición del Power Electronics Valencia.

Trece himnos

“Ari, ari ari, De Colo lehendakari”
Un francés en Ajuria Enea. Ni la coalición Patxi López-Antonio Basagoiti sería rival en los sufragios ante Nando de Colo. El base del Power Electronics Valencia se llevaba la palma en los cánticos contextuales para el Buesa Arena. La dictadura de los sufijos para crear rimas, tan fáciles como la primera mitad de De Colo en la semifinal ante el Panellinios. Llegado directamente de una lesión, 20 puntos casi sin despeinarse, desde un espectacular acierto más allá del arco (5/6). En la segunda mitad no volvió a anotar. La final tampoco fue uno de sus mejores partidos, pero aquellos dos cuartos iniciales en las Eurocup Finals serán difíciles de borrar de la memoria valencianista. Tras la final, luciendo la copa entre sus manos, su afición pedía su salto a la política.

“Campeones, campeones, oe oe oe”
No es original, pero no existe título sin él. Ineludible, como escuchar y corear a Queen al final del partido. Los cánticos empezaron incluso antes de la bocina final. En el tercer cuarto se empezó a respirar el título en la mitad naranja del pabellón. El vendaval de su equipo ya no había cómo pararlo. Es el símbolo de siete años de sequía, de proyecto frustrado. El “campeones, campeones” es la liberación, los kilómetros viajados soñando con esa voz en la cabeza.

“Marko, Marko, Marko abusón, abusón, abusóóón”
Marinovic tomó el mando por instantes en la final. Algunos de sus triples electrizantes y sus penetraciones hasta la cocina para terminarlas en un inevitable rectificado desde su 1.83 le convirtieron en protagonista ante el Alba, lo suficiente como para que los suyos se arrancaran a cantar su superioridad. Abusón si se quiere, cuanto menos increíble colaborador. Con De Colo a un nivel inferior al de las semis, Marko tomó responsabilidades, junto a Kelati o Perovic, en la estirada valencianista que llevó al trofeo.

“MVP, MVP”
Varios trofeos se deberían haber forjado si todos los coreados debieran recibirlo. Marko Banic lo hizo cuando le entregaron el trofeo de mejor jugador de la fase regular de la competición, Nando de Colo con su estratosférica primera mitad ante el Panellinios (aquello tenía una pinta espectacular a jugador más valioso), pero el último y el definitivo cántico fue para Matt Nielsen. El difícil galardón se empezó a decantar en una jugada, con el Alba al fondo del valle y el Power Electronics sin frenos. Una penetración de Steffen Hamann acabó en un estratosférico tapón de Nielsen, que envió el balón por la línea de fondo. Ahí llegó el “MVP, MVP”. El speaker sólo haría que corroborarlo.

“Iván García, lolololololo, Iván García”
El calentamiento es momento propicio para arrancarse con los gritos menos comunes. El público reclamaba la atención de Iván García, con escaso protagonismo en el equipo. No pisó la cancha en las semifinales, sí en la final, cuando el baloncesto se había convertido ya en celebración. Cayeron aplausos, en esos momentos en los que el 11º jugador simboliza ya el título en las manos.

“Saca a Simeón, saca a Simeón, saca a Simeóóón”
Debutante y pieza del equipo, José Simeón despierta admiración directa por ser hombre de casa y por las aspiraciones futuras. En parte lo que representa(ba) Víctor Claver, aunque a otra escala. Pedir su nombre a minutos del final del encuentro no era tanto la búsqueda de la celebración como la sinceridad. La afición quería que uno de los suyos, de los más suyos, disfrutara aquel momento y se sintiera partícipe. Ya lo experimentó en las semifinales. En la final, no llegó a pisar la cancha. Por si no se había enterado, Pietrus le avisaba a manotazos señalando a la afición para que advirtiera que le pedían en pista. La autoridad Spahija se negó al guiño. Al final, sacó a Iván García.

“Que bote, que bote, que bote la Fonteta”
Aquello no era el Buesa Arena, aquello era la Font de Sant Lluís. Prácticamente la mitad de los presentes en el Alba Berlín-Power Electronics Valencia vestían camisetas naranjas. Tras el tercer y cuarto puesto, el negro bilbaíno de parte de las gradas se transformó, dejando su sitio a los que iban a vivir el título de su equipo. La marea taronja saltaba en Vitoria (y en la Fonteta con sus pantallas gigantes) como si aquello fuese la misma Valencia. Por momentos lo parecía. Bueno, por momentos no, durante toda la final.


Fiesta en el Buesa Arena valenciano (Foto Euroleague/Getty)


“Arriba, arriba, arriba, arriba Rafa ese balón, que De Colo la prepara, que De Colo la prepara y machaca la afición”
Eran poco más de las 4 del sábado y ya se presentaban boinas taronja alrededor del Buesa Arena. Colgaban la pancarta de su peña en una valla y coreaban forzando el –ón. Rima propia buscando a dos protagonistas y colocándose a ellos mismos como clave también de una película en la que realmente lo serían. No alcanzaron el aro, pero el premio a la afición se lo llevan por esa combinación de número y ruido constante, sin desfallecer más de cinco segundo seguidos.

“Vamos, vamos a ganar. Nunca dejes de animar. Cuando te falle la voz, canta con el corazón... Alé, força Valencia alé”
Recurso constante, cántico propio, la Fonteta lo oye cada partido, pero no estaba acostumbrado el Buesa Arena a sus trompetas y sus bombos. Todos lo saben, que no lo canta únicamente el fondo más activo, sino todo naranja que se movía por Vitoria.

“Alba, Alba, Alba”
El sano pique entre aficiones españolas llevaba a unos a gritar Panellinios y a los otros Alba, durante las semifinales. Nada insano ni de excesos, más para echarse unas risas que para incordiar al rival que no fue rival.

“El año que viene, Valencia-CSKA”
Ya llegaba el punto en que el título estaba en el saco, que el partido no se había acabado y no se podía estar cantando permanente “campeones, campeones”. A alguien debió ocurrírsele. Hostia, qué el año que viene jugaremos Euroliga. Y a tirar del patrón básico para que todo el mundo se diera cuenta. ¿Contra quién jugaremos?. Habría que buscar alguien emblemático. No valdría “el año que viene, Valencia-Asvel”. Lo mismo pensaron en Panathinaikos, pero era muy largo. CSKA quedaba bien y jugar contra él era ser la élite elitosa. “El año que viene, Valencia-CSKA”. Y ya puestos, que no sea en primera fase.

Dos momentos

Rueda de prensa después de la final. Nielsen llega mojado, como es lógico. Spahija no. ¿Que es muy serio? No, que se ha quitado la americana y camisa empapadas y se ha vestido de chándal. Pregunta para Matt. ¿Cómo se enfoca la ACB después de este triunfo?. Nielsen, que sabe que habrá fiesta, dice que lo último en que piensa en ese momento es en la ACB, que esto hay que celebrarlo y descansar para recuperarse del esfuerzo.

Turno para Spahija. Todavía queda temporada por delante: “Ahora llega la obligación del entrenador. Sé que mañana Matt y Víctor me vendrán a preguntar cuántos días tendrán de descanso. Pero ellos saben que eso habrá que negociarlo”. La sala de prensa ríe ante un Spahija que se hace el duro. A Nielsen se le escapa la risa cuando escucha la traducción. Sabe que el coach no será tan duro. Que acabamos de ganar la Eurocup...

Fin de la rueda de prensa, con aplausos para los vencedores. Segundo momento. Spahija aprovecha para, ya que no se lo han preguntado, ensalzar al Alba Berlín y, particularmente, a Luka Pavicevic, al que dice conocer desde cadete y por el que siente alegría al ver su exitosa trayectoria como entrenador. Neven se dirige al periodista de una radio valenciana para entrar en directo. Durante la conversación, aparece en la sala uno de los hombres más felices del mundo, Juan Roig. Al inicio de la rueda de prensa, el entrenador ya le había dado las gracias particularmente al propietario por hacer posible ese equipo. Ahora, se abrazan ante la prensa plasmando esas palabras. El periodista no desaprovecha: en directo con el propietario y el técnico. Juan Roig también ha vuelto.

David Vidal
ACB.COM

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