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¡Sorpresa en Israel! El Hapoel Galil, nuevo campeón tras vencer a Maccabi
El Maccabi, campeón en 38 de las últimas 40 ligas israelíes, cayó en el Nokia Arena en la final. El Hapoel Galil Gilboa, como en 1993, fue su verdugo. Fue la dulce venganza del ex-técnico del Maccabi, Oded Katash


El Maccabi de Pini Gershon se hundió (Foto Euroleague/Getty)

Redacción, 28 de mayo de 2010.- Cuando un Playoff se disputa a partido único, todo es posible. Ya lo es cuando una eliminatoria se disputa al mejor de 3 o 5 encuantros, pero a 40 minutos el desenlace siempre es imprevisible. Que se lo digan a la Cibona en la Liga Adriática con el triple ya mítico de Dusan Kecman desde su cancha para Partizan, o que se lo digan a los aficionados de Duke cuando Gordon Hayward estuvo a punto de clavar un buzzer beater para que Butler completara el sueño de Cenicienta en la NCAA. Y, desde hoy, que se lo digan también a Pini Gershon, sus jugadores, y los fans del Maccabi de Tel Aviv: el modesto Hapoel Gilboa Galil Elyon es el nuevo campeón de la liga israelí.

El Maccabi ya no es el equipo que aterrorizaba Europa a mediados de la década que ahora termina, pero su poderío económico y, sobre el papel, deportivo en la liga doméstica es incontestable. En fase regular, sólo perdió un partido ante el Maccabi Netanya, por 21 victorias. La Copa israelí se fue a sus abultadas vitrinas (48 Ligas y 37 Copas, sin ir más lejos), pero la dolorosa eliminación en cuartos de final de la Euroliga ante Partizan fue el inicio de una cuesta abajo que terminó ayer jueves. Todo empezó a vislumbrarse en la primera ronda de playoff, que enfrentaba a Maccabi con el modesto Bnei Hasharon de un viejo amigo: P.J. Tucker.

El alero estadounidense fue una de las pesadillas del Maccabi en la final de 2008. El acorazado amarillo se enfrentaba en la final, también a partido único, ante el Hapoel Holon. Y el desenlace fue trágico, 72-73 en contra, con canasta casi sobre la bocina de Malik Dixon. Tucker fue el MVP de aquella liga 2007-08 (curiosamente, el MVP de la final fue el hoy barcelonista Terence Morris, entonces en Maccabi). Era la primera liga perdida desde 1993.

Reencontrarse con Tucker fue un presagio, y más cuando en el primer partido el Bnei Hasharon (octavo de la liga regular, con 9 victorias y 13 derrotas) asaltaba el Nokia Arena de buenas a primeras. 79-89, y a remar contracorriente. La normalidad parecía volver en el segundo (victoria a domicilio del Maccabi 58-91) y en el tercero otra vez en Tel Aviv (104-82). Pero en el cuarto, de vuelta a Herzliya, el Bnei Hasharon volvía a hacer saltar la banca (91-81). El quinto fue una agonía para Maccabi, que se deshizo de su molesto rival por 71-69. Era el único de los cuatro semifinalistas que tenía que recurrir al quinto partido para ganarse la clasificación, y esto dejaba claro que la máquina no acababa de funcionar.

La semifinal, eso sí, no fue un problema. Y eso que era a partido único, y contra el mismo rival que le ganó el único partido perdido en fase regular: el Maccabi Netanya. 104-78, y directo a la final. Su rival sería el Hapoel Gilboa Galil, que sorprendía al Hapoel Jerusalén de Pooh Jeter, entrenado por Guy Goodes, y favorito para disputarle el título. Sin grandes nombres en el equipo (con Jeremy Pargo, hermano de Jannero, jugador de los Chicago Bulls, como jugador más conocido), el equipo se clasificaba para la segunda final liguera de la historia a disputarse, eso sí, en el fortín del Maccabi Tel Aviv: el Nokia Arena (antes conocido como La Mano de Elías)


Alan Anderson, candidato a dejar Maccabi la próxima temporada (Foto Euroleague/Getty)

La primera (como Hapoel Galil Elyon, antes de la fusión con Hapoel Gilboa en 2008) fue en 1993. En una de las mayores sorpresas de la historia de la liga hebrea, el Galil Elyon sorprendió al Maccabi en semifinales al mejor de 5 patidos tras 23 campeonatos consecutivos del todopoderoso equipo de Tel Aviv. En la final volvieron a superar a otro equipo de la misma ciudad, el Hapoel Tel Aviv, para llevarse la primera liga de su historia. Su entrenador era un técnico de 41 años que ya empezaba a despuntar: Pini Gershon.

El mismo Pini Gershon, hoy consolidado como uno de los entrenadores más reconocidos de Europa, que intuyo nada más empezar el partido lo que le venía encima. Se veía que no iba a ser un paseo desde el primer cuarto, con sólo un punto de ventaja: 21-20. En el segundo cuarto, las cosas empezaron a ponerse mejor para el Maccabi, que de la mano de Chuck Eidson se escapaban de 8 puntos al llegar al descanso (50-42). No iba a ser fácil, pero parecía que la lógica se acabaría imponiendo.

Pero tras el descanso, Jeremy Pargo y Brian Randle tomarían el pulso al encuentro, y iban a liderar al Hapoel Galil a acercarse poco a poco en el marcador, hasta culminar un parcial de 9-21 en el tercer cuarto que pondría a su equipo arriba (59-63) al final del tercer cuarto. Y aquí pasó lo inexplicable para un equipo con tanta experiencia, tanto en la cancha como en el banquillo, como es el Maccabi. No sólo no recuperaron la iniciativa, sino que se hundían poco a poco. Con jugadores como Andrew Wisniewski idos del partido, sólo algún buen minuto de Alan Anderson aguantaba el tirón del Hapoel Galil, que poco a poco iba acariciando el sueño. Con 74-78 a favor, el equipo de Oded Katash pegaría la estocada definitiva con un parcial de 3-12 para rematar el partido. Al final: 77-90, y la fiesta en Gan Ner (la ciudad de dónde es originaria el equipo, fronteriza con Cisjordania) y en toda la región de Galilea fue de órdago.

Las consecuencias de la derrota del Maccabi aún no son oficiales, pero ya se especula con la marcha de muchos jugadores de la plantilla (Alan Anderson, Andrew Wiskiewski, Doron Perkins, Yaniv Green...) e incluso la de Pini Gershon. Era la dulce venganza de Oded Katash. El ex-jugador de Maccabi y Panathinaikos, entre otros, firmó como técnico del equipo amarillo en 2007 hasta 2010, pero fue cesado en enero de 2008 por los malos resultados. Sin él, el Maccabi fue incapaz de ganar la liga (la triste final contra Hapoel Holon), y el verano siguiente firmaría por el Hapoel Galil, justo cuando Gershon se hacía cargo de la nave en Tel Aviv.

Quiso el destino que Katash le levantara la liga a su ex-equipo justo cuando tenía que haber finalizado su contrato como entrenador del Maccabi. Una ironía del destino que ha levantado los cimientos de la liga israelí. El baloncesto tiene estas cosas.

Carlos Peralta
ACB.COM

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